
Rimas esenciales
1ª edición
© 2008, Ramiro Ignacio Bóveda
© 2008, Serpentina
Editorial Serpentina
Bynnón 2528, José Mármol,
Pcia. de Buenos Aires, Argentina
Tel.: 15 62 41 02 74
Email: editorialserpentina@hotmail.com
ISBN 978-987-22754-2-6
Fecha de publicación: Diciembre de 2008
Queda hecho el depósito que previene la ley 11.723
LIBRO DE EDICIÓN ARGENTINA
DISTRIBUCIÓN GRATUITA
RIMAS ESENCIALES
I
De pronto encuentro un motivo,
espadas verdes cruzan el aire
y producen llagas en la piel de mis certezas.
De pronto volteo mi cara,
abrumado por un nuevo sentido
que convoca a mi voz y a mi destino.
II
Cautivo de un vínculo demencial
con esta noche que me pega mal,
percibo su negrura como un espejo
que refleja la insolencia de mis deseos.
No me distraen vuelos de luciérnaga,
ni la epifanía de las azucenas,
me arrebata la inocencia de perderme
en su espesura, corazón de la muerte.
III
¡ Es la hora! ¡ Es la hora!
Última revelación,
estoy en un punto de no retorno,
estoy en un punto de inflexión.
¡ Es la hora! ¡ Es la hora!
Levito en medio de la turbulencia,
respirando pasión.
IV
Si supieras cuanto me enferma
este instante de emoción,
si me vieras pisando jardines
como un loco cada primavera.
Si me caigo y pierdo el control,
si apenas puedo estar en pie.
No estoy loco, estoy mareado,
se me cayeron las llaves al piso
y se acercaron ángeles a mi lado.
V
Me tentaba un cielo renegrido
harto de días suaves y amores fáciles
prefería un súbito estallido
la inclemencia de un dios dentro mío
y nada de posturas débiles
esperaba el fuego y el gemido
y me llegó una brisa cadenciosa
impregnada en esencias de flor
recorriendo el paisaje color rosa
y me desconcertó el trino de las avecillas
y una caricia de tus manos
inesperada y amistosa en mis mejillas
VI
Miraba las estrellas y las veía fulgurar de más,
temblaba la tierra o era mi corazón animal,
se movían formando círculos irregulares
justo antes que el cielo se abriera.
Abrimos nuestras brazos a dicho misterio,
fuimos presas de dicho apremio,
en nuestros ojos los destellos multicolores
crepitaban enardecidos.
Las estrellas me decían que ya era el momento,
decían algo más que todavía no recuerdo,
sabían muy bien que estaba harto
de llorar sin una sola lágrima.
VII
Ya siento que nazco,
ya siento que muero,
crecen espinas del suelo
y me lastiman los pies.
Me voy buscando otra vida,
la sombra flaca de un perro
merodeando a los costados
es mi única compañía.
VIII
Era demasiado para dos,
era un pull asesino, uh Luz,
me fui creyéndolo todo,
me fui alejando de vos.
Me fui golpeando la puerta
con tanta vehemencia, uh Luz,
me fui creyéndolo todo,
me fui dejándote muerta.
Traté de escapar.
IX
No me mires si en tus ojos hay distancia,
esa distancia imposible,
no me dejes padeciendo la violencia
del que este poema escribe.
Dejando todo en cada verso.
X
Es tan intrascendente, es tan visceral,
todo el tiempo marcando mi destino,
es tan insignificante, es tan abismal,
es el secreto que vive conmigo.
Y ahora que es un momento tan especial
quisiera poder gritarlo y al decirlo
iría inaugurando un implacable ritual
que develaría al mundo todos los caminos.
XI
Se escucha un coro de promesas fugitivas
al pisar las hojas del otoño en la avenida.
No me sorprende que haya sido imprevisto,
que en la rabia de mis horas
se marquen tus besos con rouge negro
y en la muerte de mis pasos se
me figuren fantasmas de gente y de frío.
Se abren paraguas a destiempo y la ira del viento
empapa mi alma de un profundo sentimiento.
XII
En sueños me decías
que darías por mí la vida,
en sueños me decías
no tengas miedo, no te escondas.
Y yo creí y creí, y no hice caso
a lo que auguraban las sombras.
XIII
Es tarde, es la una,
mi corazón es la luna.
Es tarde, es la una,
frente mío y desnuda.
Es tarde, no quiero
suponer que no puedo.
Es tarde, no puedo
silenciar lo que siento.
XIV
Tomo tus manos de nube, Lucía,
y me llevás a volar,
quiero ver las galaxias más hermosas
y ver en tus ojos la templanza.
Tomo tus manos y soy, Lucía,
tu fiel compañero,
en vos me dejo estar
y vos dulcemente me llevás a volar.
XV
A ver que no entiendo, ¿ Es esto un bello sueño?
¡ A ver si no me encuentro
respirando! Y sólo rezo un solo salmo
como si estuviese atado al rito.
Lo esperaba y de verdad lo necesito,
envuelto en mis miedos me entrego al llamado brutal
de las palabras que se liberan y juegan
en la borda de mi infinito.
A veces lo que más me aterra es disfrutarlo.
Esta edición de 300 ejemplares
se terminó de producir
en Editorial Serpentina,
Bynnón 2528, José Mármol, Argentina,
el 30 de Diciembre de 2008.